• combo xingú — combo xingú (1971)

2010/05/01




La tradición del lounge o el easy-listening en Chile es tan breve, que bien podría considerarse inexistente. Hay puntuales citas al género en algunos antiguos discos de jazz (recordamos, por ejemplo, Ritmos veraniegos, de Valentín Trujillo) o pop —¿Los Bric a Brac, quizás?—, pero las orquestas chilenas apenas se han interesado por desarrollar ese sonido pálido y ascéptico que convierte en estándares edulcorados hasta el más rudo ritmo de baile. Mejor así: quién necesita otro Ray Conniff.

Combo Xingú es la excepción que prueba la regla, y brilla como un objeto por completo atípico en el catálogo del sello Dicap. Bien escuchados, sus dos discos —muy diferentes entre sí— resultan siendo más interesantes que el puro ejercicio de estilo que parecen intentar. El grupo unió por poco más de dos años a seis intérpretes de afición jazz bajo la dirección de Sergio Arellano; «músicos de una preparación profunda y seria, logrando un nivel poco acostumbrado en nuestro medio», según se explica en la contracarátula de este LP. Ya era extraño tener a ejecutores puramente instrumentales en la etiqueta adalid de la canción comprometida, pero también sorprende el interés que para 1971 podía tener un grupo de egresados del Conservatorio por la melodía más suave del pop estadounidense (por supuesto, Burt Bacharach, a quien se saluda aquí con “I’ll never fall in love again”; pero también un viejo grupo vocal de R&B, como Ruby & The Romantics); poniendo trompeta, saxo tenor, piano, órgano, cuerdas eléctricas y una batería en extremo discreta a sonar sin estridencias para levantar música por completo alejada de la norma chilena de la época. Combo Xingú viraría al poco tiempo hacia el rock medio funky, cantado y sudoroso, lo cual refuerza la curiosidad de este debut, un disco que —revival lounge mediante— suena hoy brillante y fresco como pocos ensayos pop de la época.

Traspasar al cancionero chileno vigente un sonido inconfundiblemente estadounidense es el experimento que emprende y sortea con éxito Combo Xingú en su primer disco. El grupo no se contenta con armonizar del modo correcto sus recursos tímbricos y armónicos, sino que traduce a ese lenguaje instrumental canciones chilenas levantadas originalmente con los códigos del rock, la trova y los ritmos latinoamericanos. La metamorfosis más llamativa debe ser la de “Los momentos”, publicada apenas un año antes por Los Blops y sin visos, aún, de que terminaría siendo el himno generacional en el que lo convirtió el tiempo. El grupo desdeña por completo la guitarra que guía al tema original, apoya el ritmo en un ágil órgano eléctrico, y reemplaza la línea vocal de Eduardo Gatti por una trompeta cálida que se ubica estupendamente sobre una batería nada tímida con los platillos. Es, por lejos, uno de los covers más imaginativos que se hayan hecho nunca para una canción chilena. No es triste, no es alegre; sólo es rico en matices y armonías de profunda espesura musical.

Payo Grondona es otro invitado igualmente inesperado, cuando el grupo convierte dos de sus temas del disco El Payo (1970), “La brujita” y “El hombre actual”, en piezas bailables a punto de escaparse hacia el go-go. Pero la broma intergéneros ya roza la burla o la genialidad —nos gusta pensar que ambas cosas simultáneamente— con la conversión en estándar dixieland del himno proletario “No nos moverán” (el único tema que aquí incorpora algunas voces, aunque sólo en el estribillo), y en irresistible invitación al baile para el “Hemos dicho basta” de Tiemponuevo: dos emblemas de la UP despojados por completo de su solemnidad, y expuestos en esa riqueza rítmica que el canto consciente probablemente soslayaba. En ese sentido, las lecturas del grupo son justas con dos canciones de valor mucho más amplio que la sola significación política. Bajo ese prisma debe entenderse también el tributo allendista de “4 de septiembre de 1970”, de autor desconocido y directa alusión al triunfo presidencial del candidato socialista.

“Joven otra vez”, la única composición original del disco, es una pieza medio surf-rock de Sergio Arellano llena de quiebres y otro asombroso trabajo de arreglos. Muchos de los conjuntos que hoy intentan tender puentes entre la ejecución jazz y la mejor música de baile popular, como Ángel Parra Trío, tienen en Combo Xingú un antecedente de inventiva brillante. Su experimento visionario gana puntos por la osadía pero, sobre todo, por lo bien que ha envejecido.

Escuchar: No nos moverán.


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4 Responses to “• combo xingú — combo xingú (1971)”

  1. Samuel Says:

    Tuve el segundo disco de los Xingú, uno de carátula negra. Posteriormente me encontré con el primero y me sorprendió aún más. Son una banda increíble y me alegro mucho de que hayas creado este espacio para valorar y difundir nuestra música.

  2. secreto (anonymous) Says:

    Tambien para enriquecer tus palabras.. debemos incluir en
    sintonía con Easy Listening ..a
    Juan Azúa y su Orquesta ….


    También a Los Primos…

    Ritmos Veraniegos de Valentin Trujillo y su Orquesta…



    Los Bronces de Monterrey – (Juan Azúa) ….

    y otros mas como Vicente Bianchi,Federico Ojeda,The Ramblers,etc


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