• christianes — ultrasol (1995)

2010/09/02








Eso que llaman «hambre de fama», el trío Christianes nunca lo tuvo. Su breve trayecto público sigue la huella errática de menos tocatas de las esperadas, escasas fotos promocionales, y entrevistas signadas por el desdén y las evidentes ganas de estar en otra parte. Hacia mediados de los años noventa, cuando todo alimentaba el ansia de una escena rockera apurada por llamar la atención, Christianes dejaba perplejo a un círculo aledaño no preparado para el juicio estético lapidario, la frase cortante, el concierto sin concesiones. Estos rasgos de carácter, en apariencia ajenos a la música, tuvieron siempre el correlato de un sonido igualmente introvertido, imponente e intelectualizado. Que el grupo haya legado sólo un disco también parece lógico desde ese suicidio en dosis que fue su trabajo promocional. Dos años después de la edición de este álbum, Christianes ya era un grupo disuelto, con sus tres integrantes disparados en proyectos personales alejados de la gran exposición (pues incluso el ocupado Cristián Heyne se las arregla hasta hoy para mantener sus muchos encargos y producciones bajo un cierto misterio).

Cómodos dentro de la sala de ensayo y el estudio de grabación, Christianes fue forjando canciones naturalmente densas, autoafirmativas, que avanzaban más en espiral que hacia adelante. Era música que sugería un mundo propio y autocontenido, de referencias inesperadas y sin vínculos con los intereses de sus compañeros de generación. Su introversión no les impedía dirigir melodías perfectamente radiables (como las de “Mírame sólo una vez” o “Abril”), si bien lo hacía entre capas infinitas de sonidos (voces, cuerdas, efectos sobrepuestos) y una aversión por la obviedad que las convertía en piezas de una finura inaudita para el dial de la época. Las canciones amables en este disco son muchas más de las que se suele reconocer: “Mientra nos sumergimos” es una declaración de amor tan tarareable, como dispuesta está “Marfil” al guitarreo básico (al menos una década antes de la moda local en torno al neofolk, cabe agregar).

Pero junto a ese lado amistoso, Ultrasol se permite hacer avanzar una masa eléctrica exigente y de casi apabullante densidad, sin temor al solo de guitarra más jactancioso. “Tardío”, el tema más largo del disco (5:03) es un crescendo que parte en The Cure y termina en Jimi Hendrix, para envalentonar a continuación al vuelo definitivamente psicodélico de “Solté mi cuerpo al viento”, hermosa canción escapista («salté por la ventana / me puse a volar […] / escapo de la luna / me sigue a dónde vaya / me quiere llevar») en la que el grupo se permite construir pasajes contrastantes, con estrofas de inasible altura y un estribillo dulce y adherente. El oído se va embriagando en esa trampa: la de un disco con suficientes ganchos de pasajes prístinos y hasta ingenuos —en las entrevistas de la época, la cantante Evelyn Fuentes citaba a la inglesa Jeanette como su principal influencia—, sacudidos luego por descargas perversas de amenazas ultradistorsionadas (“Remolinos de fuego”, “Sol” o “Amapolas” guardan deuda evidente con el ruido de My Bloody Valentine; y “Nunca fui más que dios” roza, por segundos, el heavy-metal) e imágenes hasta metafísicas («salí, salí / corrí lejos de ti / y no morí», «las malditas mariposas / me despiertan con sus alas / y me besan en la lluvia», «las estrellas me persiguen»).

Podrá uno creer que esa ambivalencia es indecisión, y que el grupo nunca terminó de elegir por qué cara sonora se dejaría dominar, pero es más probable que sea un gancho de atractivo deliberado. “Cuando vuelvas de la guerra”, por ejemplo, introduce hacia la mitad del tema una voz masculina de sobreactuada sugerencia, como si el grupo estuviese dispuesto a llevar lo más lejos posible el romanticismo trágico de una música forjada con dosis similares de belleza y suciedad. Para un oído rockero sensible a los matices, se trata de un contraste irresistible, que sigue sonando hoy, a quince años de su grabación, igual de extraño y tentador.

Escuchar: Christianes – Abril.

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6 Responses to “• christianes — ultrasol (1995)”

  1. J González S Says:

    Un excelente disco, me acuerdo que me lo prestaron en cassette, pero no si lo devolví. Las entrevistas que daban era muy chistosas http://www.youtube.com/watch?v=GHx8pTUG1SA

    Saludos, Marisol.

  2. Pedro Says:

    Es un disco notable que tuve la suerte de encontrar en algún blog de rarezas. Curiosa historia la de este grupo fugaz. Interesante artículo (:

  3. Adolfo merino Says:

    Muy bueno!.. Si alguien tiene un link en donde bajar sus discos, por favor compartalo……

  4. Monica Says:

    Fue uno de los muchos buenos proyectos de Heyne, un experimento, como Supernova, por ejemplo, de ahí su fugacidad.


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